Volver a confiar pese a las malas experiencias

«Ama mucho, confía en pocos y no hagas daño a nadie» – William Shakespeare.

Todavía se estaba restañando la sangre que le había dejado su mordida inesperada, cuando el hombre preguntó al gato:
-¿Por qué me has mordido?

Y el gato respondió:
-Porque me has acariciado.

 

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Lo había acariciado, cierto es, con suavidad y con algo de indiferencia al principio, porque así es como ellos se sienten seguros, pensó el hombre. Y siguió acariciándolo, ganando poco a poco la distancia que todavía lo separaba de él, hasta que el gato se echó boca arriba con una lentitud majestuosa y, con los ojos entrecerrados, le regaló su más exquisito ronroneo.

El hombre se perdió en el tacto de su pelo y en la vibración musical de su cuello, se olvidó del gato y de él mismo durante unos segundos de ensueño, hasta que lo despertó la punzada caliente de unos colmillos.
-Me muerdes porque te he acariciado…, no entiendo tu lógica, gato.

Y el gato dijo:
-Disfruto tus caricias, pero el único que alguna vez me acarició como tú, luego me apaleó. No ha sido tu culpa, es que tenía que morderte.
Y tras decir esto, el gato volvió a echarse boca arriba, a la espera de otras caricias que recibió y esta vez aceptó con inmensa gratitud.

Así como el gato de este corto pero poderoso cuento, muchas personas van por la vida, volviéndose cada vez más cautelosas, pues tienen cicatrices, se volvieron temerosos y desconfiados porque fueron lastimados anteriormente, depositaron su amor y creyeron en alguien que los terminó lastimando.

Definitivamente volver a creer en la bondad del resto, les tomará tiempo, actuar de esa forma solo es su manera de protegerse ante las traiciones.

Sin embargo, debemos tener presente, que no se puede meter a todos en el mismo costal solo porque alguien nos falló, siempre hallaremos seres de bien en el camino que sean dignos de nuestra amistad y confianza.

No te desanimes,  pues existen muchas buenas personas en el mundo, y en algún momento llegarán a tu vida y verás que con su amor y paciencia te demostrarán que valen la pena y, sobre todo, que es posible volver a amar, a confiar.

Gracias al autor de esta fábula.

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