Viviendo sin límites: Nick Vujicic

Nick Vujicic es como toda persona. Tiene familia, un hogar, responsabilidades, virtudes y defectos. Pero nació sin brazos ni piernas. Cuando uno se imagina ese tipo de vida, una carente de extremidades para moverse y hacer hasta las actividades más simples, cree que lo más común sería caer en la depresión y la desesperanza. Y sí, al principio Nick Vujicic se había sentido así, pero aprendió.

Él aprendió que las limitaciones físicas pueden ser superadas con ingenio, perseverancia.

Él aprendió que con una mente positiva y enfocada en cosas que te apasionan, todo es posible.

Aprendió que la fe en Dios puede abrirte los ojos a los dones con los que has nacido, regalos que jamás pensaste que estarían dentro de ti.

Nick, un hombre que padece el raro síndrome de tetraamelia, se convirtió en alguien extraordinario, en un modelo a seguir al demostrar que las barreras pueden ser derribadas si uno se lo propone.

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Su mensaje es simple pero contundente con las experiencias de su vida. Teniendo que enfrentar la verdad de que sus padres estaban devastados por la enfermedad que padecía, sintiéndose aislado por su discapacidad física frente a sus compañeros de clase y desesperado por tener piernas y brazos como los demás, Nick se dio cuenta -mientras intentaba ser aceptado por otros- que para lograr la aceptación primero hay que aprender a valorarse uno mismo, ser tú mismo.

Fue de esa manera que descubrió cuál era su llamado: compartir su fe en Dios y sus enseñanzas con las personas con tal de que ellas se sintieran inspiradas, esperanzadas por lo que se convirtió en un orador motivacional.

Para Nick no existen limitaciones insuperables. Siempre y cuando haya una férrea voluntad de avanzar, de mejorar y aprender es que la vida se volverá fructífera, gozosa. Según él, uno cuando está frente a la adversidad puede hacer dos cosas: enfrentarla o rendirse. Y él no se rindió. Incluso desde niño, sus padres le ayudaron a que tuviera una vida normal porque sabían que Nick era normal a pesar de su enfermedad.

Las barreras pueden ser materiales o mentales, pueden ir y venir todas las veces que quieran. Depende de nosotros el aceptarlo y seguir adelante o quejarse para toda la vida.

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