Tranquiliza tu mente y encontrarás las mejores soluciones

A los 19 años de edad, un muchacho entró a la prisión acusado de infiltrarse en la inteligencia de los Estados Unidos y robó muchos de los secretos del país.

Por su astucia, fue apodado el zorro.

Su padre es un anciano que vive solo. Quiere plantar papas dentro de su jardín, pero no puede con el trabajo por la edad que tiene. Le envía a su hijo preso un mensaje que dice:

“Mi querido hijo, deseaba que estuvieras conmigo para ayudarme a arar el jardín y plantar tomates. Ahora no tengo a nadie que me ayude».

Después de un tiempo, el padre recibió una carta de su hijo diciendo:

«Querido padre, por favor no escarbes en el jardín porque escondí algo importante, y cuando salga de la cárcel te diré lo que es».

No pasó una hora antes del mensaje, la inteligencia y el ejército rodeaban la casa.

Cavaron la tierra metro por metro, removieron todo, pero no encontraron nada y salieron de la casa.

A la semana, una nueva carta llegó hasta la casa del anciano padre.

Era su hijo desde la prisión: “Querido padre, espero que la tierra haya sido bien arada por los policías, ahora ya puedes sembrar tus tomates y si necesitas algo más, avísame. No puedo estar contigo, pero haré todo para apoyarte como pueda.”

La fuerza bruta y el número son inútiles cuando una mente aguda usa todo su potencial.

Y cuando se trata de problemas que llegan a la hora más inesperada, la inteligencia es todavía más sorprendente.

Un día, un zorro invadió una granja por la noche y se metió en el corral hasta entrar por el gallinero, asustando a las gallinas. Una de ellas; sin embargo, para salvarse y a las otras, le dio la siguiente propuesta: ‘Hay un campo de uvas cerca de la granja, si me consigues el racimo más grande con las uvas más jugosas y redondas, dejaré que nos comas’.

‘¿Para qué me servirían las uvas?’ preguntó el zorro, confundido.

‘Si nos das el racimo de uvas, nos lo comeremos y estaremos más gordas y jugosas para ti’ dijo la gallina, esperando a que su mentira convenciera al zorro. El peludo invasor aceptó, creyendo que sería fácil. Solo tendría que correr al campo de uvas, buscar entre las vides un buen racimo y traerlo antes del amanecer, porque para ese entonces, los perros guardianes ya estarían despiertos.

Más el zorro no contó que mientras él iba a buscar el racimo de uvas, la gallina y sus compañeras fueran a despertar a los perros y avisarles de lo que había pasado para tenderle al zorro una trampa.

Casi al amanecer, cuando el invasor regresó, se encontró con la desagradable sorpresa de que los 5 perros guardianes estaban despiertos y mostrándoles los dientes.

Aterrado, el zorro escapó antes de que los perros lo persiguieran. Todo el gallinero celebró la victoria, felicitando a su emplumada heroína.

Que increíble es una mente fría y calmada ante la adversidad.

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