Trabaja en silencio, deja que tus acciones hablen por ti

Con las palabras puedes contar tus sueños y deseos, pero tus acciones dirán lo que realmente has logrado.

Había un águila que volaba por los cielos e iba diciéndole a los animales que era el rey absoluto y que nadie jamás podría vencerlo ni hacerle daño, pues podía escapar de cualquier peligro y era el más hábil de todos los animales al cazar, además su envidiable vista le permitía darse cuenta de todo lo que ocurría a su alrededor.

Se pasaba los días, criticando y halagándose a sí mismo.  Estaba seguro de su poder y no era para menos, pues se trataba de un águila.

Cierto día una liebre  estaba siendo perseguida por el águila, y viéndose perdida pidió ayuda a un escarabajo, suplicándole que le salvara.

Le pidió el escarabajo al águila que perdonara a su amiga. Pero el águila, despreciando la insignificancia del escarabajo, devoró a la liebre en su presencia. Sin compasión.

Todos los días el águila volaba cerca al escarabajo y se burlaba recordándole su debilidad y su incapacidad para enfrentarlo algún día. El escarabajo no decía nada, solo escuchaba las burlas y se retiraba en silencio.

Sin embargo, observaba sigilosamente los lugares donde el águila ponía sus huevos, y haciéndolos rodar, los tiraba a tierra. Viéndose el águila echada del lugar a donde quiera que fuera, recurrió a Zeus pidiéndole un lugar seguro para depositar sus futuros pequeñuelos

Le ofreció Zeus colocarlos en su regazo, pero el escarabajo, viendo la táctica escapatoria, hizo una bolita de barro, voló y la dejó caer sobre el regazo de Zeus. Se levantó entonces Zeus para sacudirse aquella suciedad, y tiró por tierra los huevos sin darse cuenta.

Por eso desde entonces, las águilas no ponen huevos en la época en que salen a volar los escarabajos.

Pueden hacerte sentir pequeño en el mundo, decirte que no eres lo suficientemente fuerte para afrontar tus problemas o para sobresalir en algo, sin embargo, silenciosamente puedes trabajar para demostrar lo contrario.

La venganza no es buena, pero este cuento es perfecto para reflexionar y no actuar de manera tan soberbia como el águila, ni subestimar a nadie.

Quizá en este momento,estás en tu hogar o en tu trabajo luchando por tus sueños, a pesar de las opiniones ajenas. Trabaja en silencio, no te desgastes explicándole a los demás porque eres bueno en algo, ni vayas por la vida halagándote a ti mismo.

Permite que tus logros sean los que hablen por ti, deja que tu éxito haga todo el ruido. Después de todo los resultados son los que cuentan, y todo tu esfuerzo será recompensando en algún momento.

Es hora de actuar, y esperar que tus triunfos y perseverancia sirvan de ejemplo para aquellas personas negativas. Adelante.

Adaptación de la fábula de Esopo, el águila y el escarabajo.

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