Si quieres hacer algo bien, hazlo tú mismo

Esta imagen es de Leonid Rogozov, el médico que se operó a sí mismo. Durante una expedición rusa en la Antártida en abril de 1961, comenzó a sentir fuertes dolores en su abdomen, auto diagnosticando así que tenía una apendicitis aguda.

Ante la imposibilidad de regresar en avión y al ser el único médico de la expedición, no tuvo más remedio que operarse él mismo con la única ayuda de un ingeniero y un meteorólogo que le iban pasando el instrumental quirúrgico y le sujetaban un espejo para que pudiera verse el abdomen.

Con una solución de Novocaína como anestesia, se practicó una incisión de 12 cm. y se extirpó el apéndice. La intervención duró 1 hora y 45 minutos, la cual fue todo un éxito.

«Si quieres algo bien hecho, hazlo tú mismo”

De esto se trata tomar la iniciativa para cualquier cosa.

Si tienes dudas sobre algo, no esperes a que te las aclaren. Más bien investiga.

Si un problema te obstruye el camino, no esperes a que se resuelva solo. Resuélvelo.

Si te siente deprimido o frustrado, no te aísles. Más bien pide ayuda y analiza la situación.

Tomar la iniciativa no significa ser insistente, molesto o agresivo. Significa reconocer nuestra responsabilidad de hacer que las cosas sucedan

Al principio puede ser engorroso, trabajoso, pero las recompensas a largo plazo son impresionantes.

Cuando alguien tiene iniciativa inspira a los demás a lograr lo que quieren, a hacer un cambio.

Por ejemplo, Martin Luther King. Él hablaba en frente de millones de personas sobre los derechos de la gente afroamericana y se enfrentó a las dificultades impuestas por la gente blanca lo que le valió el respeto y el cariño de su gente.

Tomar la iniciativa exige algún tipo de visión, algún nivel por alcanzar, alguna mejora que lograr. Exige disciplina al hacerlo. Exige poner en ello todo el corazón y la pasión y hacerlo de un modo regido por la conciencia o los principios para alcanzar un fin que merezca la pena

Tomemos a Jesús como segundo ejemplo, con sus continuas parábolas y actos milagrosos iba cambiando la mente de las personas. Del egoísmo y la individualidad al amor y la comunidad. Incluso no temió en enfrentarse a las autoridades con tal de que la palabra de Dios se difundiera para el bienestar común.

Pero si hay algo que estos personajes tienen en común y que no todos pueden tolerar eso es las dificultades. Todos atravesamos dificultades, pero los que tienen una mentalidad positiva y lista para actuar las consideran oportunidades de crecimiento personal.

Los de mentalidad negativa, en cambio, quieren que los problemas se esfumen o sean resueltos por otros por lo que creen que los proactivos o ‘no aceptan la realidad’ o ‘tienen suerte’ a la hora de encararla.

Pero no se trata de negarse a ver la realidad o a ser afortunados. Los que son proactivos son conscientes de cómo están las cosas, pero en lugar de amilanarse deciden crear su propia suerte al analizar la realidad, crear un plan adecuado y ponerlo en práctica.

Los que tienen iniciativa se vuelven soluciones; los reactivos, más leña para el fuego.

Así que ¿piensas tomar la iniciativa o quejarte todo el día?

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