Sé que estás en un lugar mejor

«Te digo adiós, y acaso, con esta despedida,
mi más hermoso sueño muere dentro de mí…
Pero te digo adiós, para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti».

-José Ángel Buesa.

Cuentan que había una vez un señor que padecía lo peor que le puede pasar a un ser humano: su hijo había muerto.

Desde la muerte y durante años no podía dormir, lloraba y lloraba, hasta que amanecía.
Un día, cuenta el cuento, se le apareció un ángel:
– Basta ya.
Es que no puedo soportar la idea de no verlo nunca más…
El ángel le dice:
¿Lo quieres ver?
Entonces lo agarra de la mano y lo sube al cielo.
Ahora lo vas a ver, quédate acá.
Por una acera enorme empiezan a pasar un montón de niños, vestidos como angelitos, con alitas blancas y una vela encendida entre las manos.

Como uno se imagina el cielo con los angelitos.
El hombre dice;
¿Quiénes son?
Y el ángel responde:
Estos son los chicos que han muerto en estos años y todos los días hacen éste paseo con nosotros, porque son puros…
-¿Mi hijo estará entre ellos?- Si, ahora lo vas a ver.


Y pasan cientos y cientos de niños…
¡Ahí viene, avisa el ángel!
Y el hombre lo ve radiante como lo recordaba.
Pero hay algo que lo conmueve:

De todos los niños, el es el único que tiene la vela apagada.
Y siente una enorme pena y una terrible congoja por su hijo.
En ese momento su hijo lo ve, viene corriendo y se abraza con él.
Él lo abraza con fuerza y dice:
– Hijo- ¿Por qué tu vela no tiene luz?, ¿no encienden tu vela como a los demás?
-Sí claro papá, todas las mañanas encienden mi vela, igual que la de todos, pero…

¿Sabes que pasa?

Cada noche tus lágrimas…apagan la mía…

El duelo es difícil de superar, el dolor que produce la pérdida de un ser amado, es indescriptible, pues se ha esfumado de la tierra, no volveremos a ver su sonrisa, ni escuchar su voz, ni apreciar su mirada.

Sin embargo, debemos mantener la esperanza encendida, pues no sabemos que nos depara el destino o que caminos nos esperan al terminar este viaje llamado vida, ¿por qué cerrarnos ante una posibilidad?

Más tarde, en otro plano, podremos reunirnos, abrazarnos, pues extrañar es duro, pero el reencuentro será mágico. Las despedidas no existen, pues a los seres amados se les carga en el corazón hasta el último día, sus recuerdos nos acompañan y las lecciones que dejaron por su paso en la vida, debemos atesorarlos.

Esos ángeles que partieron antes de tiempo, encuentran paz cuando te ven tranquilo, ellos no querrían verte destruido, espera y confía , la vida es misteriosa y maravillosa, todo tendrá una explicación a su tiempo.

Cuento: Blog de Vero.

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