¿Piensas darte por vencido?

A los 5 años murió su papá.

A los 16 dejó de estudiar.

A los 17 ya había perdido cuatro trabajos.

A los 18 se casó.

Entre los 18 y los 22, trabajó como conductor y falló nuevamente.

Se unió al ejército y fue retirado.

Aplicó para la escuela judicial y fue rechazado.

Se convirtió en vendedor de seguros y volvió a fallar.

A los 19 se convirtió en papá.

A los 20 su esposa lo dejó y se llevó a su única hija.

Se convirtió en cocinero y lavador de platos en una pequeña cafetería.

Falló en el intento de recuperar a su hija, pero eventualmente convenció a su esposa para retornar a casa.

A la edad de 65 años obtuvo su retiro.

En el primer día de su retiro recibió un cheque del gobierno por un monto total de 105 dólares.

Sintió que el gobierno le estaba dando a conocer que no podía ni mantenerse a sí mismo.

Decidió suicidarse, pasó por su mente que no era necesario vivir más cuando había fallado tantas veces.

Se sentó debajo de un árbol a escribir su testamento, pero en vez de escribir lo que había logrado en su vida, se dio cuenta que habían muchas cosas que no había hecho aún. Se dio cuenta que había algo que podía hacer mejor que nadie más. Y eso era COCINAR.

Prestó 87 dólares del gobierno y compró una freidora, hizo pollo utilizando su receta única y lo vendió de puerta en puerta en su pueblo cerca de Kentucky, Estados Unidos.

¿Recuerdas que a la edad de 65 años quería suicidarse?

A los 88 años, Colonel Sanders, fundador de Kentucky Fried Chicken (KFC) era millonario.

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Su padre era soñador pero no tenía la constancia y carácter para triunfar.

Poco después, su padre se separó de la familia.

Su madre le enseñó lo que era el verdadero trabajo duro.

No completó toda su educación.

Cuando tenía 14, se interesó en la repostería y trató de crear su propio negocio en Filadelfia con solo 150 dólares.

5 años después, su primera empresa terminó en fracaso.

Decidió probar suerte en Chicago y luego Nueva York, pero también falló.

Empezó una nueva empresa en Lancaster en el año 1883, llamada Lancaster Caramel Company.

Finalmente, tuvo éxito con esa empresa la cual vendió en 1900 a 1, 000,000 de dólares para construir 3 años más tarde una moderna fábrica de dulces con la cual su imperio chocolatero se expandiría.

Este hombre, campesino y de educación incompleta, se llamaba Milton Snavely Hershey.

Su creación más famosa: los chocolates de la marca Hershey’s. Y le tomó solo algunos fracasos y arduo trabajo para llegar a la meta.

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Hija de un matrimonio separado.

Vivió con su abuela en una granja en Kosciusko, Mississippi, en condiciones de extrema pobreza.

Vestía ropa hecha con retazos de sacos de papas.

Su abuela era abusiva y dura con ella, y fue abusada sexualmente por varios miembros de la familia de su madre.

Terminó embarazada, pero por complicaciones en el embarazo, su bebé murió poco después de haber nacido prematuramente.

Su madre la envió varias veces con su padre con quien se quedó al final; él le enseñó a tener disciplina y luchar por el éxito.

Ganó influencia en su escuela volviéndose popular, miembro del grupo de oratoria escolar y estudiante honorifica.

En 1976, tras haber trabajado en televisión y radio así como ingresar a la universidad de Tennessee, se muda a Baltimore para trabajar como presentadora del programa ‘People are talking’.

En 1984, una cadena televisiva de Chicago le ofreció ser la anfitriona del programa ‘AM Chicago’, nombre que ella cambia a ‘The Oprah Winfrey Show’ que la llevó al éxito en su primer fin de año con 10 millones de espectadores y recaudando 125 millones de dólares.

Sí, ella es Oprah Winfrey, la mujer más influyente de su generación, afroamericana más rica del siglo XX, nominada a un Oscar,  y protagonista de uno de los programas de televisión más exitosos según la revista Time.

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Denzel Washington dijo frente a una multitud de estudiantes: Fallen en grande. Esto se aplica a todos.

Fallarás muchas veces y podrán ser simples tropiezas, o serán pocas las veces en las que fracases pero la caída será dura.

Lo mismo con tus momentos más difíciles. Pueden ir y venir.

Pero lo que siempre ha de ser constante es la voluntad de seguir adelante.

Si no fallas, no aprenderás porque del fracaso se aprende, no del éxito.

De la adversidad se obtiene fuerzas, de los tiempos de abundancia no llega esa determinación.

Por eso si crees que solo vas a fallar una y otra vez, que tu destino es caer eternamente, no lo pienses más y solo mentalízate esto ‘Voy a hacerme más fuerte con cada caída. Este no es el final’.

Así que dime, ¿piensas darte por vencido?

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