No sirve tener oro en los bolsillos, si no tenemos oro en el corazón

Mi adorada madre siempre repetía que más vale tener riqueza en el corazón que en los bolsillos. Puedes ser muy rico, pero si eres pobre de espíritu , pobre de corazón, no sientes compasión hacia tu prójimo, respeto, ni gratitud hacia la vida, entonces estás en la calle. Para hacerme entender mejor lo que pretendía decir, me contó este cuento:

«En un barco que se dirigía a la tierra de la Vida Eterna, iban todos aquellos que, en aquél día, les había tocado pasar por el sueño de la muerte. Todos los pasajeros de este barco llevaban consigo una maleta, que contenía todo lo que su corazón había almacenado durante su vida terrena.

Los que habían puesto su corazón en el dinero y las riquezas, llevaban la maleta repleta de los tesoros que habían deseado y acumulado en vida. En cambio, los que habían puesto su corazón en construir el Reino de Dios, solo llevaban dentro de la maleta un papel que indicaba la cantidad de amor que habían dado y vivido.

Los primeros se sentían eufóricos por continuar siendo ricos. Los otros se sentían profundamente emocionados porque pronto iban a llegar a su destino deseado.

Durante el viaje, todos se dieron cuenta de que no podían desprenderse de sus maletas. Aunque quisieran hacerlo, les era imposible. Estaban como pegadas a las manos. Fueran a donde fueran, siempre tenían que ir con ellas. A algunos les pesaban tanto que no podían moverse del sitio; otros las llevaban arrastrando o a empujones.

Tras unos días de navegación, el barco ancló frente a las costas de la tierra de la Vida Eterna. No podían acercarse más. Era el final del trayecto. El capitán salió al puente de mando y comunicó a los pasajeros que, al no haber ningún bote salvavidas, tenían que llegar a nado hasta tierra. Solo los que tenían las manos ligeras, pudieron llegar a la costa encima de ellas. Los otros, quedaron anclados frente a las costas de la Vida Eterna».

Más vale tener un alma llena de oro, que una casa grande y lujosa pero con un dueño alejado de todos los valores.
Una buena persona será bendecida, porque su corazón noble siempre estará lleno de felicidad y tranquilidad, una persona poderosa y con mucho dinero que además usa sus bienes para ayudar a quienes lo necesitan, dormirá con paz en el alma y una sonrisa en el rostro.
La cantidad de dinero que tengas en tu cuenta bancaria no puede comprar un alma bondadosa, no te dejes engañar.
Siempre recuerdo las palabras de mi madre, ella valoraba a la gente por lo que llevaban dentro de sí, no por las posesiones que tuvieran. Si todos tuviéramos el mismo pensamiento, qué diferentes serían las cosas.
Pero tú que estás leyendo esto, puedes lograr un cambio , empezando por ti, inculcándole esta forma de ver la vida a tus hijos o sobrinos. Cada uno de nosotros puede aportar con su granito de arena, para vivir en una sociedad más pacifica.

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