No pierdas tu tiempo dando explicaciones

No vivas dando explicaciones por cada cosa que haces. No hay necesidad de justificar tu forma de ser a quienes ya te juzgan solo por ser diferente. Si te quieren juzgar que lo hagan, lo que importa es que tu sepas el por qué de tus decisiones y estar tranquilo con ello. 

Dar explicaciones es una fuente de estrés innecesaria

La presión social e incluso hasta la familiar, nos obliga a menudo a tener que dar explicaciones por cada cosa que hacemos (o dejamos de hacer).

La sociedad maneja ciertas normas morales, que si en algún momento te sales del molde de lo correctamente social serás duramente criticado. Y serás tema de conversación entre tu círculo más cercano. 

– ¿Cómo es que aún no te has casado? 
–  ¿Cuándo vas a sentar la cabeza y a encontrar un buen trabajo?
–  ¿Por qué no tienes hijos?

Aquel de ustedes que esté libre de pecado, que tire la primera piedra, dice Jesus, si en su momento nadie la tiró, imagínate ahora. Nadie lo debería de hacer.

Pero la mayoría de personas cuando se trata de criticar, son los primeros en tirar la primera piedra.

No mires la paja en el ojo ajeno

Deja de mirar la vida de los demás y voltea a solucionar los grandes problemas que hay en tu vida.

Las personas debemos aprender a hacer frente a todas esas personas que se atreven a cuestionar nuestras decisiones. 

Mientras yo sepa lo que soy, no importa lo que diga la gente

La mayoría de personas no tendrían que meterse pues no les afecta en nada lo que dejamos o no de hacer. Pero el problema viene cuando aquellas personas que nos cuestionan son las de nuestro entorno más cercano, familiares, pareja o amistades. 

Pues ahí la presión y la sensación de estrés incrementa, por conseguir la aceptación y agrado. 

No tienes que convencer a tus familiares o amigos del por qué de tus hechos. Basta y sobra con que tú sepas las verdaderas razones.

Si me hace feliz, no importa lo que puedan pensar los demás

Por elegir lo que verdaderamente nos hace feliz, seremos criticados, y por no hacerlo seremos nosotros quien nos critiquemos. La verdad, no podemos hacer felices a todos con nuestras decisiones.

Es suficiente con que tú, sientas verdadera paz para darte cuenta que tomaste la decisión adecuada.

Son pocos casos en los que los demás respetan nuestras decisiones, pero si es tu caso, agradece a Dios y valora a estas personas, por que sin duda has sido bendecido.

Algo importante, que deberías empezar a hacer desde ahora, es reflexionar sobre el número de veces en que te has justificado ante los demás. Hacerlo en exceso es perder el tiempo, desgastarte y sufrir innecesariamente.

Tú eres tu propio juez y tienes derecho a decir: «no, no te voy a dar explicaciones porque no te incumbe». 

No pierdas tu tiempo dando explicaciones, la gente solo oye lo que quiere oír, afirma Paulo Coelho.

Para que esforzarnos, amargarnos y perder el tiempo en hacer que las personas entiendan nuestras razones. En su lugar deja de dar tantas explicaciones. Siéntete tranquilo y a gusto con ello. Quien te quiere, te respeta.

Así que evita caer en el «que dirán» y respeta tus creencias, valores. Pues que más da lo que piense la gente. 

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *