Los pilares para una vida ejemplar y próspera

Todos queremos vivir de manera exitosa, ser felices y tenerlo todo planeado, pero pocos se enfocan en desarrollar los 5 pilares para alcanzar la prosperidad.

No son extraordinarios, sino simples; sin embargo, cuando se los aplica constantemente en la vida cotidiana, los resultados serán impresionantes.

El primer pilar es la paciencia.

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Uno siempre quiere obtener las cosas rápido, pero el costo de la rapidez es enorme.

Las fallas se multiplican más cuanto más impaciente se es.

“El mejor fuego no es el que se enciende rápidamente” sino el que se toma tiempo en prender.

Tómate las cosas con calma, no dejes que ningún detalle pase desapercibido.

No se trata de lentitud sino de cuidado. Mientras más aceleras, más aspectos importantes de la vida dejas a un lado.

Construye tu vida como una oruga lo hace con su capullo, con constancia y dedicación.

Si avanzas demasiado rápido, tu trabajo será frágil como la tela de una araña. Una simple ráfaga de viento se la llevará volando.

Sé lento en el reaccionar y en el actuar, no vaya a ser que digas o hagas algo de lo que te arrepientas después.

“La paciencia y el tiempo hacen más que la fuerza y la violencia”

Si no practicas la paciencia, solo dirigirás tu hogar o tu empresa con cólera y miedo.

Sé paciente contigo mismo, no te mortifiques ni te atosigues demasiado por pequeños errores o ese mal habito pasará a afectar a terceros.

El segundo pilar es el valor

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Todos le tenemos miedo a algo no importa que eso exista o no.

Pueden ser fobias o terribles experiencias que nos afectan por ciertos estímulos.

Pero lo que puede más que todo eso son las ganas de superación.

“Mientras el tímido reflexiona, el valiente va, triunfa y vuelve”

Los valientes no le temen a lo desconocido, más bien lo abrazan.

Ellos no pierden el tiempo con ‘Si hago esto o aquello’ sino que toman riesgos y aunque fallen, lo vuelven a intentar.

Pero la valentía no debe ser confundida con la temeridad o la estupidez.

Ser valiente también significa ser prudente y reconocer cuando hemos decepcionado a alguien.

Cuando aceptas tus errores y actúas para cambiar, entonces eres realmente valeroso.

El tercer pilar es la confianza.

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Dijo el famoso escritor y poeta estadounidense, Henry David Thoreau, “Ve con confianza en la dirección de tus sueños. Vive la vida que has imaginado”

Siempre imagina que gozarás de enormes riquezas o que lograrás hazañas grandiosas.

Mentalízate que eres merecedor de todo lo bueno y aférrate a esa creencia.

Cuando tienes implantada esa chispa de confianza y la cuidas con esmero, todo es posible.

Pero, así como uno puede inculcarse ese valor y hacerlo con los demás, también se puede plantar semillas tóxicas que te vuelven apático y pesimista.

Nunca dejes que la gente te diga de lo que eres capaz, más bien averígualo por ti mismo.

Te sorprenderás de los resultados cuando empieces a creer en ti.

“Una importante clave del éxito es la autoconfianza. Una importante clave de la autoconfianza es la preparación”

Si no entrenas la confianza que te tienes, jamás podrás alcanzar tus metas.

El primer paso es llenar tu mente de buenos pensamientos. Sé optimista, esforzado y honesto contigo mismo sin castigarte.

El segundo paso es la constancia pura. No te derrumbes si fallas a la primera ni te rindas si ves que no has avanzado mucho.

“No desperdicies tu energía para comparar tu vida con los demás”

Tu vida es tu vida y tienes el derecho de ir a tu propio ritmo.

Si ves que los demás les está yendo viento en popa, que no te entre la envidia o la frustración.

A ti también te llegará el momento de la victoria y la fortuna. Solo sigue avanzando.

El cuarto pilar es la disciplina.

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“Afirmación sin disciplina es el comienzo de la desilusión”

Nunca te vuelvas jarabe de pico, gente que solo parlotea de lo que logrará pero que nunca levanta un dedo para demostrarlo.

Todo valor y toda empresa deben estar acompañados de la disciplina o serán frágiles, perecederos.

“Hoy hacemos lo que ellos no harán para que mañana podamos lograr lo que ellos no pueden”, siempre ten en mente esta frase de Dwayne Johnson, La Roca.

Si alguien te dice que tu meta va a costar mucho tiempo y trabajo o que tiene un camino fácil, aléjate de esa persona.

Solo los mediocres quieren lo fácil, los ganadores buscan retos y se disciplinan para superarlos.

Aprende a ser disciplinado sin que sea un castigo. Cada mal habito que puedas tener es una oportunidad para que practiques la disciplina.

Nunca confundas disciplina con fuerza bruta. Solo la gente con este valor sabe controlarse y actuar con prudencia.

El quinto pilar es la caridad.

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“La caridad comienza en mi casa, y la justicia en la puerta siguiente”.

Si con caridad aprendes, con ella crecerás y dirigirás a otros.

Sé amable y comprensivo. Trata a los demás de la misma manera que quieres que te traten.

La solidaridad no debe ser tomada a la ligera, no creas lo que dicen de que te estás volviendo muy blando.

Hay muchas formas de ser caritativo y cuidar de los demás.

“La manera de dar vale más de lo que se da”. Nunca ofrezcas ayuda para demostrar que eres generoso o ufanarte de tus buenas acciones, piensa que hacer lo correcto es la recompensa más grande.

Dar una mano a alguien que lo necesite sin mirarlo con superioridad es la verdadera forma de ser caritativo.

Haciendo lo contrario, con prepotencia, te vuelves condescendiente y de poca confianza.

Escucha a los demás, sé empático, cariñoso y no te molestes cuando alguien rechaza tu ayuda.

Algunas personas querrán un levantón, otras preferirán dárselas solos.

Sé paciente para actuar en el momento apropiado.

Ten valentía ante lo desconocido sin ser temerario.

Confía en ti mismo y en lo que haces sin importar lo que digan los demás.

Practica la disciplina todos los días primero en lo más trivial y luego en lo más importante.

Y sé gentil con las personas, siembra misericordia para que se coseche misericordia.

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