Lo que no sucede también es una señal

Lo que te ocurre en la vida no siempre es fruto del destino, las recompensas llegan a ti porque luchaste por ello, porque no te rendiste o porque la oportunidad te encontró trabajando.

El esfuerzo que pones para alcanzar tus metas, hace que tus sueños se vuelvan realidad.

Sin embargo, en el otra lado de la moneda, están esas cosas que no suceden o que no salen como querías.

Las cosas que no pasan “por algo”

Probablemente alguna vez te quejaste de que la vida era injusta, y culpaste a la mala suerte de tus fracasos. Pero quizá era un pretexto para no aceptar que sin darte cuenta te saboteaste con inseguridades, miedos, por tomar decisiones sin pensar,  recuerda que también  existen circunstancias que están fuera de tu control.

La vida no te odia, ni la suerte te ha abandonado, simplemente son circunstancias y decisiones.

Es verdad, pues cada acción tiene una reacción y las cosas que planeaste o hiciste se realizaron porque así lo quisiste, tomaste decisiones y nada de esto tiene que ver con los azares del destino.

Basta de preguntarte el porqué de lo que te ha sucedido en la vida, cuando en realidad deberías preguntarte para qué  ha sucedido, seguramente se trata de algo que debemos aprender.

Piensa en eso, pues cada caída o evento de la vida tiene un propósito.

La vida se encargará de darnos las respuestas que necesitamos cuando estemos preparados para saberlas. No antes, no después.

Cualquier cosa que hagas, tiene consecuencias, negativas o positivas, y estas te enseñan algo.

Todos en algún momento de nuestra vida hemos odiado que nos cambien los planes, que  nos cancelen al último minuto, que las cosas no sucedan como las habíamos imaginado y nos hierve la sangre, porque todo lo que una vez habíamos imaginado ya no sucederá.

Entonces, si algo no sucedió en tu vida, no es que no lo merecieras, simplemente no te tocaba vivirlo en ese momento.

Hay cosas que no sucederán y no entendemos por qué hasta mucho tiempo después, pero la vida se encarga de darnos lo que merecemos y queremos justamente en el tiempo que nos corresponde.

Si algo no sucede es una señal de cambio, para ampliar tus horizontes y usar otra estrategia.

Así que toma aire, sécate esas lágrimas, bota esa mala vibra de tu interior, no te quedes sentado sin hacer nada al respecto, levanta la cabeza, debes seguir adelante.

Empieza a tomar nuevas decisiones, haz nuevos planes, ve tras la oportunidad que deseas, pero por favor, recuerda lo que una vez dijo Einstein: “si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”.

Vuelve a intentarlo, no desistas, cambia de fórmula pero no apagues tus sueños.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *