La fortuna está frente a ti, sácate la venda de los ojos

«Aprende a apreciar lo que tienes, antes de que el tiempo te enseñe a apreciar lo que tuviste».

A continuación dos bellos cuentos que nos recuerdan lo afortunados que somos sin saberlo:

Jesús y el zapatero

Dios tomó forma de mendigo y bajó al pueblo, buscó la casa del zapatero y le dijo: Hermano, soy muy pobre, no tengo una sola moneda en la bolsa y éstas son mis únicas sandalias, están rotas, si tú las arreglas, me haces un favor.

El zapatero le dijo, estoy cansado de que todos vengan a pedir y nadie a dar. El Señor le dijo, yo puedo darte lo que tú necesitas.

El zapatero desconfiado viendo un mendigo le preguntó. ¿Tú podrías darme el millón de dólares que necesito para ser feliz?

El Señor le dijo: yo puedo darte diez veces más que eso, pero a cambio de algo. El zapatero preguntó ¿A cambió de qué?

A cambio de tus piernas.  El zapatero respondió para qué quiero diez millones de dólares si no puedo caminar.

Entonces el Señor le dijo,  puedo darte cien millones de dólares a cambio de tus brazos.

El zapatero respondió: ¿Para qué quiero yo cien millones de dólares si ni siquiera puedo comer solo?

Entonces el Señor le dijo: bueno, puedo darte mil millones de dólares a cambio de tus ojos.

El zapatero pensó un poco: ¿Para qué quiero mil millones de dólares si no voy a poder ver a mi mujer, a mis hijos, a mis amigos?

Entonces el Señor le dijo: ¡Ah, hermano! Qué fortuna tienes y no te das cuenta.

Cuento De Facundo Cabral.

 

LA CASA EN VENTA

El dueño de un pequeño negocio, amigo del gran poeta Olavo Bilac, cierto día lo encontró en la calle y le dijo:

Sr. Bilac, estoy necesitando vender
mi casa, que usted. tan bien conoce…
¿Me podría redactar el anuncio para el diario?

Olavo Bilac tomó lápiz y papel y escribió:

“ Se vende encantadora propiedad, donde cantan los
pájaros al amanecer en las extensas arboledas.
Rodeada por las cristalinas aguas de un lindo riachuelo,
la casa, bañada por el sol naciente, ofrece la sombra
tranquila de las tardes en  el balcón».
Resultado de imagen de casa con riachuelo
Algunos meses después, el poeta se encontró con el comerciante , y le preguntó si ya había vendido la casa.

“No pensé más en eso -dijo el hombre-.
Después de leer el anuncio me dí cuenta de la maravilla que tenía!”

Autor: Desconocido.

A veces, olvidamos o no apreciamos las cosas buenas que tenemos, y vamos en busca de falsos tesoros.

Nos hace bien, de vez en cuando, recordar y valorar nuestros bienes, esos que nos regaló la vida.

Con esto me refiero, a la familia, amigos, salud, mascotas, talentos. ¿Lo ves? eres rico, disfruta de esa fortuna mientras puedas.

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