¡Eres un Diamante! No permitas que te menosprecien ¿Acaso no ves tu Valor?

A lo mejor en la escuela te dijeron que no eres inteligente.

A lo mejor en casa te dijeron que no servías para nada.

Quizá te dijeron que eres pobre y que tienes mala suerte.

Quizá no estudiaste y te subestimaron.

Hay una historia sobre esto:

Se dice que había un muchacho con la autoestima destruida. Entonces un anciano, antes de morir, le dijo: » este es un reloj que mi abuelo me dio y esto tiene más de 100 años, pero antes de que te lo entregue a ti, te pido ir a la tienda de vigilancia en la primera calle, y decirle que quieres venderlo, así verás lo mucho que vale.

El muchacho se fue y luego regresó con el anciano y le dijo: «el de la tienda paga 5 dólares por el reloj. Dice que es un reloj viejo».

Entonces el anciano le dijo: » ve a la cafetería.» El muchacho se fue y luego regresó diciendo que en la cafetería solo le querían dar $ 5 por el reloj.

«Ve al museo y muestra ese reloj», volvió a pedir el anciano.

– El muchacho salió disparado y regresó sorprendido, extrañado: «Señor, señor, me ofrecieron un millón de dólares por este reloj.»

El anciano dijo: » Quería hacerte saber que en el lugar correcto sabrán tu VALOR.  No permitas que te traten como una piedra, cuando sabes que eres un DIAMANTE.”

Y puede que hayas cometido muchos errores

Puede que no seas perfecto

Puede que tus fallas sean más que tus virtudes

O que incluso creas que tus virtudes son poca cosa frente a tus fallas

Pero eso no quita que seas único y que alguien pueda ver el verdadero valor en ti.

Hubo una vez…

Una mujer y un hombre que habían perdido algo muy importante.

La mujer tenía 10 monedas, pero una de estas se perdió; el hombre era pastor y de sus 100 ovejas, una se extravió. La mujer buscó la moneda incansablemente por toda la casa; el pastor recorrió kilómetros de valle y escampados para hallar a su oveja.

Al final, ambos hallaron lo que perdieron y compartieron su alegría con la gente a su alrededor. “Regocíjense conmigo porque la moneda que perdí finalmente fue encontrada”, dijo la mujer a sus vecinos. “Gocen a mi lado, he hallado a mi oveja extraviada”, exclamó el pastor a sus amigos.

Eres invaluable, no solo para ti mismo sino para otros. Solo debes buscar el sitio indicado. Y si llegas a perderte, no pienses que no habrá alguien que se preocupe ni se acuerde de ti, así como esa mujer y ese pastor, habrá al menos una persona que dé todo de sí misma para encontrarte y demostrarte que eres realmente valioso y que puedes llegar a ser mucho más de lo que ves en ti.

Que estas sean las palabras que siempre ronden por tu cabeza: “Soy irreemplazable, soy único, soy amado, le importo a alguien y merezco más de lo que puedo imaginar”.

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