El iceberg que hunde los sueños

Muchas veces nos preguntamos al ver gente sumamente exitosa cómo es que lograron estar donde están.

Algunos dicen que es cuestión de talento, porque muchos o tienen una voz impresionante, un carisma envidiable como las actrices o artistas de nuestros programas favoritos de televisión.

Otros dicen que es suerte. Muchos pueden tener gran talento pero si no son notorios para los que los buscan quedarán en nada. Que algún caza talentos se encuentre con alguien de habilidades asombrosas no es muy común, puede ocurrir inesperadamente.

El resto piensa ‘Ellos nacieron para ser estrellas. Yo más bien nací estrellado’. Apuntan con el dedo al destino que, cual caprichoso niño, escoge lo que le place y se deshace de lo que le molesta por lo que no hay muchos que gocen del éxito aunque se esfuercen.

Sin embargo, estas son solo ilusiones. Icebergs.

¿Por qué icebergs? Simple, porque parecen a distancia pequeños, mas ocultan por las aguas muchas cosas importantes. Así como el iceberg que hundió al Titanic, nuestros sueños se pueden hundir si nos dejamos engañar por las ilusiones.

Si creemos que todo se trata de talento para ser exitoso, ya todos estaríamos en la cima porque cada uno posee un talento único o se crea su propio talento. Aun así, con tenerlo no basta. Que un ave tenga alas no quiere decir que pueda volar en un instante. Necesita crecer, nutrirse, hacerse fuerte, entrenar los músculos y dar el salto de fe para montar lo cielos.

Lo mismo sucede con la gente talentosa. Si no perfeccionas tus talentos, se oxidarán y fracasarás.

Si pensamos que todo se trata de suerte entonces gastaríamos tiempo y dinero en oráculos, amuletos de la buena suerte, predicciones de cartas de tarot, lecturas de la mano, etc., con tal de quedarse con lo mejor. No nos daríamos cuenta de que podemos construir nuestra propia suerte.

Si todo fuese obra del destino entonces en el mundo solo existirían dos tipos de personas: los perezosos y los resignados. Perezosos porque si uno ya sabe que está destino a ser extraordinario, entonces solo bastaría con esperar al éxito. Y resignados porque de saber que tu futuro no pronostica nada bueno entonces es un desperdicio hacer algo al respecto.

Todas esas son ilusiones. Icebergs que ocultan su verdadero tamaño. El éxito no nace de la suerte, el destino o el talento, sino del esfuerzo, la disciplina, la responsabilidad, la perseverancia, la honestidad y la fuerza de voluntad.

Todo eso conforma la enormidad del iceberg, el llegar a la cima. Debes primero preguntarte cuál es el proceso para ser exitoso y dejar atrás las ilusiones.

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