Coronavirus: Anciana de 84 años es un ejemplo de amor y solidaridad

El mundo vive momentos difíciles, las muertes y los infectados por coronavirus se multiplican día día.

Se presenta como un enemigo invisible que ingresa a nuestro cuerpo de forma silenciosa, pues muchas veces no presenta síntomas rápidamente, dejándonos desarmados de un momento a otro, con el corazón en la mano y preocupados por nuestro destino y nuestra salud, no queda otra alternativa más que luchar.

Sin embargo,  en medio del caos, también sale a la luz lo mejor de las personas, la solidaridad, el amor, la empatía.

Este es el caso de Margarita, una anciana española de 84 años, una mujer que sacó a su familia adelante cosiendo en casa, y hoy que es tan necesario prevenir y protegerse del coronavirus, ella regala su amor, cosiendo  50 mascarillas diarias para ponerlas a disposición de los equipos de emergencia.

Margarita, la abuela que hace mascarillas: "Mientras tenga fuerzas ...

“Yo no puedo estar de brazos cruzados viendo cómo pasa esto, enterándome de que cada vez hay más enfermos y más muertos. Me voy a poner a hacer mascarillas».  Y así lo hizo la tierna anciana.

Por sus años de vida, pudo presenciar  las penurias de la posguerra, sobreviviendo a la hambruna de Jerez, y sabe bien lo que significa pasar por este tipo de necesidades, pues desde pequeña vio como los vecinos se ayudaban en tiempos difíciles. Por ello no se queda de brazos cruzados y toma acción.

“Si ahora nos mandan a cuarentena, y hoy tenemos playstation, internet, las tablets, las televisiones llenas de canales, y hablamos entre nosotros por videollamada… cómo es posible que nosotros, que entonces no nos quejábamos, nos quejemos ahora porque no se puede salir a la calle”

Las redes sociales nos permiten conocer este tipo de historias, dignas de admirar e imitar, estos enormes gestos se han convertido en historias hermosas que nos llenan de inspiración, historias que surgen a causa de la crisis desencadenada como consecuencia del coronavirus que nos mantiene encerrados en casa, seamos responsables, protejamos a nuestros seres amados. Y si está en nuestras posibilidades ayudar, pues empezar ya mismo y seguir el ejemplo de Margarita.

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